jueves, 4 de febrero de 2016

LECTURAS Y COMENTARIO V DOMINGO TIEMPO ORDINARIO CICLO C - 14 FEBRERO 2016

TÚ SERÁS PESCADOR DE HOMBRES


ORACION COLECTA

Vela, señor con amor continuo sobre tu familia, protégela y defiéndela siempre, ya que solo en ti ha puesto su esperanza. Por Nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 6,1-2a.3-8

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Y vi serafines en pie junto a él. Y se gritaban uno a otro, diciendo: «¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!». Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido!. Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos.». Y voló hacia mí uno de los serafines, con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: «Mira; esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado.». Entonces, escuché la voz del Señor, que decía: «¿A quién mandaré?. ¿Quién irá por mí?». Contesté: «Aquí estoy, mándame.».

SALMO RESPONSORIAL (137)

Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. R.

Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia  y tu lealtad,  
porque tu promesa supera a tu  fama;  
cuando te invoqué, me escuchaste,  
acreciste el valor en mi alma. R.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,  
al escuchar el oráculo de tu boca;  
canten los caminos del Señor,  
porque la gloria del Señor es grande. R.

Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,  
no abandones la obra de tus manos. R.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta de san Pablo a los Corintios 15,1-11

Les recuerdo, hermanos, el Evangelio que les proclamé y que ustedes aceptaron, y en el que están fundados, y que los está salvando, si es que conservan el Evangelio que les proclamé; de lo contrario, se ha malogrado su adhesión a la fe. Porque lo primero que yo les transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí. Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que han creído.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 5,1-11

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.  Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad las redes para pescar.». Simón contestó: «Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.».
Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.» Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.  Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres.» Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo  todo, lo siguieron.

COMENTARIO

Un pequeño lago, una ensenada, un joven predicador, unos cuantos pescadores sin especial instrucción: así comienza la  aventura de la iglesia  que Lucas se encarga de relatar. Al describir estos comienzos, ve la primera pesca realizarse en el mundo pagano, los comienzos de la iglesia fuera de Palestina. Y nosotros, ¿cómo no pensar en la inmensa muchedumbre de creyentes?
Pero pensamos también en los muchos que están esperando pescadores. Este evangelio va dirigido a cada uno de nosotros, incluso ese famoso versículo que dice: “desde ahora, serás pescador de hombres”. Palabras que han impresionado a muchos adolescentes que se han hecho sacerdotes y misioneros. Al inaugurar la inmensa pesca apostólica, Jesús lanza una advertencia que nunca deberíamos olvidar: sin mí, sus redes saldrán vacías. Esta verdad fundamental no acaba de verse bien a los veinte años. Una vez comprometidos en la misión de apóstol, se pasan días y noches sin trabajar suficientemente con Jesús. Se deja la oración, se descuida la vida sacramental se hacen cosas, se agita uno y un día se empieza a desfondar el espíritu: me estoy reventando por nada. Él, el carpintero (¡!), les da consejos a los  profesionales de la pesca, a unos hombres agotados por toda una noche de esfuerzos inútiles.
Los profesionales del apostolado se reconocerán en esta escena. Vaciados por esfuerzos totalmente inútiles, sienten la tentación de rechazar la idea de entregarse a Jesús es decir a  la  oración.  Y creo que todo cristiano, en su apostolado más restringido y más informal, siente igualmente ganas de bajar los brazos o de buscar otras técnicas más bien que la de ponerse a rezar.
Sin embargo, sólo la oración nos devolverá el impulso de Pedro.
Carpintero o no, Jesús lo había subyugado: “Si tú lo dices, echaré las redes”. Nosotros no sacaremos las redes llenas ni arrastraremos barcas pesadas; no estamos ya en la época en que Jesús recurría al milagro para robustecer una confianza que acababa de nacer.
Pero sabemos, por las grandes pescas misioneras, lo que los hombres han podido hacer con Jesús.
Tenemos los Hechos de los apóstoles, los relatos misioneros y todas las vidas de los santos para reavivar nuestra confianza.
Sólo ella puede hacer de nosotros apóstoles que bregan, pero que le miran. Ya que lo dice tú, echaré las redes ¡Y hasta el fondo!.

PLEGARIA UNIVERSAL

Elevemos nuestras oraciones por la salud del Papa Francisco, por su trabajo pastoral y su compromiso al servicio de la Iglesia; que el Señor siempre le dé la fortaleza física y espiritual para que con su testimonio nos encamine a cumplir la voluntad del Señor.

1.- Por las parejas jóvenes que se han unido por el sacramento del matrimonio: para que el Señor les conceda la gracia para perseverar de la vida y el desarrollo. Roguemos al Señor.

2.- Por las familias que se encuentran en lugares de conflicto, en zonas de violencia, para que nuestras oraciones y nuestra ayuda a través de manos solidarias  les devuelvan la esperanza de una sociedad más pacíficas y fraterna. Roguemos al Señor.

3. – Por los jóvenes que son la esperanza de todos pueblos, para que aprendan a leer los signos de los tiempos a la luz de la Palabra de Dios y puedan dar una respuesta concreta a los retos y problemáticas de nuestro tiempo. Roguemos al Señor.

4.- Por las madres que se encuentran desamparadas a causa de una enfermedad para que no pierdan la esperanza de recobrar la salud, y el Señor a través nuestros hermanos alivie su dolor. Roguemos al Señor.

Señor, el campo de nuestro apostolado y nuestra misión está señalado por nuestro estado de vida, siendo llamados a ser presencia del Dios vivo donde vivimos  y actuamos. Nada de lo humano debe escapar a esa misión y nada debe ser indigno de ella. Es preciso impregnar de evangelio toda nuestra cotidianidad. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, Dios nuestro que has creado este pan y este vino para reparar nuestras fuerzas, concédenos que sean también para nosotros sacramento de vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACIÓN DESPUES DE LA COMUNION

Oh Dios, que has querido hacernos partícipes de un mismo pan y de un mismo cáliz, concédenos vivir tan unidos en Cristo, que fructifiquemos con gozo para la salvación del mundo. Por Jesucristo nuestro Señor.

PALABRA DE DIOS Y SANTORAL DE CADA DÍA

Lunes 8: R. 8, 1-7.9-13; Sal 131; Mc. 6, 53-56.
Martes 9 : R.. 8, 22-23.27-30; Sal 118; Mc. 7, 1-13.
Miércoles 10: Joel 2, 12-18; Sal 50; Cor.5, 20—6,2.; Mc. 6, 1-6.16-18.
Jueves 11 : Deut. 30, 15-20; Sal 1; Lc. 9, 22-25.
Viernes 12: Is.58, 1-9ª; Sal 50; Mt. 9, 14-15.
Sábado13: Is. 58, 9b-14; Sal 85; Lc. 5, 27-32.
Domingo14: Deut. 26, 1-2.4-10; Sal 90; Rom. 10, 8-13; Lc. 4, 1-13.

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